Patronato dio un golpe preciso, certero y con argumentos antes de visitar a Chacarita
Patrón aprovechó su momento, tuvo la efectividad necesaria para golpear y se llevó un triunfazo que da oxígeno antes del cruce clave contra Chacarita.
27 de septiembre de 2026

GM Distribuciones

Patrón aprovechó su momento, tuvo la efectividad necesaria para golpear y se llevó un triunfazo que da oxígeno antes del cruce clave contra Chacarita.
Era el partido para dar un golpe a nivel general, no solo propio, también a los rivales directos antes de un partido decisivo ante Chacarita el próximo domingo. Y Patrón dio ese golpe. Certero. Fuerte. A la mandibula de San Martín, pero también de Chaca y ni hablar de Güemes. Lo hizo, encima, llevando a la perfección un plan claro y simple.
Y a ese plan o estrategía se le sumó la efectividad que ¡Al fin! apareció. Más aún en los pies de quién lo necesitaba y que hizo un gran desgaste fisico: Renzo Reynaga. En un destello de habilidad y en velocidad, el 9 se vistió de goleador (que lo terminó siendo), apiló rivales, metió una bicicleta, se metió en el área, remató de zurda y selló un GOLAZO a los 3 minutos. Una piña fundamental en la primera clara y cuando recien las cartas se estaban mostrando en la mesa.
Con la ventaja y la confianza que esta trae, Patronato cumplió su cometido. Se replegó, le cortó las líneas a San Martin y empezó a sentirse más cómodo. Pareció que inconscientemente el equipo se metió atrás, pero estaba meditado, estudiado. Dejaba mucho campo el conjunto visitante. Renzo y Baro estaban mano a mano. Era atinar y acertar. Por varios momentos no salió, hasta que a los 40, Barinaga rechazó/asistió a Reynaga que le volvió a ganar a los centrales y de derecha marcó el 2-0. Show time del 9 que pidió disculpas a la gente y agradeció la banca luego del encuentro. A todo esto, Sosa solo descolgaba centros. Nada del Verdinegro.
Era lógico que el complemento iba a ser distinto. La necesidad del rival obligó cambios y hasta Fuentes apostó a más con el ingreso de Salega. Si bien los cambios realizados por el DT Rojinegro fueron efectivos, todo era del Verdinegro, que manegó la bocha, algunos tiempos, pero no generó peligro concreto frente a Sosa. Solo un remate y nada más. Lo arrinconó, tuvo su momento, pero no llevó tanto riesgo.
Y fue hasta que San Martín se quedó con 10 que aparecieron las chances de liquidarlo para Patrón, que falló, se equivocó y recién sobre el pucho, apareció el cabezazo letal de Tomás Attis para sellar el 3-0 y el broche de una jornada perfecta. Marcaron los delanteros, se goleó, se jugó bien, se aprovechó la derrota de un oponente directo, se dió una muestra de carácter y se ganó oxígeno antes de visitar a Chaca. Yapó.




